Parece haber una batalla alrededor de la matriculación: matrícula obligatoria, matrícula opcional, sin matrícula… con Colegios profesionales que controlen el buen desempeño del matriculado, sin Colegios profesionales…. tal como dice la frase «a río revuelto, ganancia de pescadores» vamos a traducirla para este caso en: «a mayor ruido con respecto a las matrículas y los Colegios profesionales, ganancia de quienes no quieren estudiar y matricularse para no tener quien los controle.»
Como nos encanta «sacarle la sábana a los fantasmas» y simplificar cosas complejas, vamos a analizar este tema juntos.
Primero, definamos: la matrícula es una verificación de la competencia profesional de un Corredor Inmobiliario que sigue la reglamentación establecida por el Colegio Inmobiliario, las leyes de la ciudad y del país, permitiendo que el Colegio proteja al público monitoreando el desempeño del profesional, apercibiéndolo si no cumple y pudiendo suspender o sacar la matrícula si defrauda a alguien o comete otro acto ilegal.
Para tenerla, se debe hacer la carrera universitaria de tres años para obtener un título antes de poder atravesar el proceso de matriculación. Esto lo capacita para ser un profesional en bienes raíces con materias como: derecho inmobiliario, derecho notarial, tasación de inmuebles, administración de empresas, gestión inmobiliaria, administración de la propiedad horizontal, ética profesional, economía y finanzas, psicología y comunicación, arquitectura y urbanismo, marketing, y más. También pone al profesional bajo la lupa de los comités de Fiscalización y de Ética del Colegio.
Segundo, aclaremos: la matrícula es intransferible. Es decir que no se la puedo prestar a mi hermano para que venda una casa y no se la puedo alquilar a una amiga para que diga que trabaja conmigo y alquile el departamento de su tía. No se puede usar la matrícula de José si quien trabaja como corredora inmobiliaria (publica el aviso, muestra el departamento, se comunica con los clientes, venda/alquile y cobre honorarios) es María. Es ilegal, aunque María diga que José es quien se ocupa de cerrar el negocio. Quien debe acompañar al cliente de principio a fin en todos los pasos es quien estudió, se recibió y se matriculó.
Tercero, veamos el contexto: al mercado inmobiliario no le hace falta «desregulación» porque ya está desregulado. Hay carteles de «dueño vende» porque nadie te obliga a trabajar con un profesional. Entonces… ¿Para qué trabajar con un profesional matriculado?
Para que el vendedor y el comprador de un departamento, o el propietario y el inquilino en caso de un alquiler, puedan asegurar que la operación o el contrato tengan seguridad jurídica, lo que es una garantía de lo siguiente:
- Quien vende o alquila el departamento es el dueño legítimo. ¿Sabés cuántas veces ha pasado que una persona venda el departamento de otra con algún poder falso y después aparece el heredero legítimo a reclamar?
- El vendedor o el propietario están habilitados por la ley para vender o alquilar. Hay gente a la que la ley inhibió de hacer estas cosas… ¿querés arriesgarte a que dos meses después de haberte mudado te vengan a reclamar tu departamento porque la venta no es válida ya que el vendedor estaba inhibido por ARCA?
- Todos los informes, documentos y facturas correspondientes se han pedido, revisado y verificado antes de firmar el contrato o escriturar la propiedad. De otro modo, podés llevarte la sorpresa de una deuda de expensas o impuestos de varios millones. O podés escriturar y darte cuenta un año después que sos dueña de la casa de al lado y estuviste pagando sus facturas de ABL porque hay un error en un número que no se revisó.
- Los instrumentos de la gestión (Reserva, Seña, Boleto, Contrato de Locación, de Permuta, etc.) están bien hechos para proteger tus derechos y delinear tus responsabilidades (tanto como comprador, vendedor, propietario o inquilino), y tienen previsiones acerca de que hacer cuando algo sale mal.
- El comprador y/o el inquilino pueden pagar lo que acuerdan pagar. Trabajar con un profesional implica la seguridad de tener una investigación acerca de quien te va a comprar o alquilar, en la que se piden informes financieros a diferentes instituciones (como la central de deudores del Banco Central) y empresas (como Fidelitas, Equifax, Veraz) para asegurar su solvencia.
- El origen de los fondos del comprador es lícito (legal), y no estás colaborando sin darte cuenta con la cadena del lavado de dinero o con la financiación del terrorismo (sí, también de este modo se lucha contra ambas cosas) ya que el Corredor Inmobiliario Matriculado es «sujeto obligado» y debemos hacer la verificación de la legalidad de los fondos.
Hay más razones (¿sabías que quien está condenado o inhabilitado judicialmente o inhibido comercialmente no puede matricularse?), pero vamos a ir cerrando la idea con este resumen: la matrícula del profesional te protege a vos. Te protege de «inmobiliarios» que no se titularon y matricularon. Te protege de malas prácticas por falta de conocimiento, error u omisión de un «dueño vende/alquila» o de un «inmobiliario» que puede no estar capacitado para manejar tu compra, venta o alquiler. Te protege de gestiones engañosas con tu patrimonio.
Para la gran mayoría, ese patrimonio es la casa donde nacieron y se crió toda la familia, o el departamento para que ahorraron tantos años, o el que compraron con un crédito hipotecario por el que se endeudaron para los próximos 30 años. Es demasiado importante para ponerlo en manos de alguien que no sea profesional.
En Goldbarg Propiedades somos la tercera generación de inmobiliarios, y tenemos más de 40 años de relaciones inmobiliarias de confianza. Ante la duda, llamanos y nos tomamos un café para seguir esta conversación.